De Kobanê al mundo: levantémonos contra el fascismo

Tomemos parte de la semana de acción internacional del 1 al 8 de noviembre de 2020:

El Día Mundial de Kobanê y la revolución en Rojava

El 1 de noviembre de 2014, millones de personas salieron en todo el mundo a las calles para expresar su solidaridad con la heroica resistencia de Kobanê. Millones de mujeres y hombres, mayores y jóvenes, personas progresistas de diferentes colores políticos, unidos en su diversidad, se pusieron decididamente al lado del pueblo de Rojava y mostraron su apoyo en la lucha contra la barbarie del asesinato de las bandas del Estado Islámico. El mundo contuvo la respiración y observó atentamente mientras los combatientes de las unidades de Protección de Mujeres y del Pueblo, YPJ e YPG, se interponían en el camino de la oscuridad, y defendían a la humanidad casa por casa, calle por calle, en Kobanê.

Con la resistencia de Kobanê, que se convertiría en el comienzo del fin del autoproclamado califato, comenzó a surgir un movimiento global de solidaridad, resistencia y lucha común, que hoy se organiza traspasando todas las fronteras y defiende su esperanza. La revolución de Rojava se convirtió en la esperanza e inspiración para las personas y las luchas de todo el mundo, porque entonces, así como ahora, lo que se defiende en Rojava va más allá de la tierra, las ciudades y los pueblos. Con la autoadministración autónoma, las sociedades del norte de Siria han creado un ejemplo vivo de un futuro libre y democrático para Oriente Medio, más allá del despotismo local y de la dominación extranjera. Sobre la base de la convivencia igualitaria de todos los grupos poblacionales residentes, de la liberación de la mujer, de una forma de vida y una economía ecológicas y orientadas a las necesidades, y de un modelo sin precedentes de democracia radical, está floreciendo un sistema alternativo para resolver la crisis en el norte de Siria, en medio del caos, la destrucción y el sufrimiento de la guerra.

Con sus enfoques radicales para resolver los problemas sociales existentes, la revolución de Rojava ya brilla mucho más allá de las fronteras de Oriente Medio. En un momento en que la gente de todo el mundo está buscando nuevas soluciones y una salida del abismo al que el sistema capitalista ha conducido a la humanidad, la gente del noreste de Siria está proporcionando respuestas muy prácticas a las principales cuestiones humanas de nuestra época.

Ya sea contra el feminicidio y la violencia contra las mujeres, o bien para detener la destrucción constante y el saqueo ilimitado de nuestro entorno natural, o bien contra los asesinatos estatales y la violencia policial racista, o para detener el avance global del fascismo, cientos de miles, millones de personas salen a la calle en todo el mundo para expresar su descontento e insatisfacción. En todos los confines del mundo se levanta la resistencia contra un sistema que ha mantenido a la humanidad y a la naturaleza bajo su yugo durante demasiado tiempo. La revolución en Rojava / Norte de Siria solo adquiere su significado real en este contexto. A pesar de todas las adversidades y obstáculos, durante la guerra y en tiempos de la pandemia del coronavirus, la gente allí está construyendo su propia alternativa día a día y está dando pruebas prácticas de que otro mundo es posible. Una vida más allá de la opresión estatal y de la explotación capitalista, autónoma y libre ya se ha convertido, paso a paso, en una realidad viva. Por lo tanto, la revolución de Rojava en el norte de Siria encarna la esperanza de una vida digna, justa y libre en el siglo XXI.

Kurdistán: guerra y resistencia

La autoadministración de los pueblos es, sin embargo, una espina clavada en los gobernantes de la región y en las potencias imperialistas que intentan remodelar Oriente Medio de acuerdo con sus intereses. Con un embargo de todas las partes, la exclusión política y diplomática, y un concepto amplio de guerra psicológica se intenta deliberadamente hundir a los territorios liberados y al movimiento en una crisis y privarlos de su autonomía. El estado fascista turco, bajo el liderazgo del dictador Erdogan, ataca la revolución en Kurdistán, ya sea en Turquía, Siria o Irak, con toda severidad y brutalidad. Desde 2016, el ejército de ocupación turco, junto con sus aliados islamistas, ha invadido repetidamente las áreas liberadas y desde entonces ha ocupado gran parte del norte de Siria desde Efrin hasta Serekaniye. Pero los ataques del fascismo turco no se limitan al norte de Siria. El régimen de Ankara ataca dondequiera que la gente de la región se esfuerce por construir una vida libre con su propio liderazgo.

Además, los ocupantes turcos han estado tratando de afianzarse en el norte de Irak, en el sur de Kurdistán, durante muchos años y han comenzado un ataque a gran escala contra la región de Heftanin este junio pasado. Las fuerzas guerrilleras del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, PKK, han ofrecido desde entonces una feroz resistencia para detener a los invasores y defender las áreas del sur de Kurdistán. El campo de refugiados autoorganizado de Mexmur en el norte de Irak y las montañas Shengal, donde el pueblo yezidi se ha tomado la vida en sus propias manos desde la liberación de los secuaces del estado islámico y ha establecido una autoadministración basada en el modelo del Norte y Este de Siria, también son objetivo de los ataques aéreos turcos casi todas las semanas. El objetivo del estado fascista turco no es la ocupación de una región, sino destruir la revolución y aplastar la esperanza de libertad.

El fascismo turco es una amenaza global, hay que afrontarlo globalmente

La guerra de ocupación que han desatado contra los pueblos de la región bajo el nombre hipócrita de “lucha contra el terrorismo” sería impensable sin el apoyo político, económico y militar que la República de Turquía recibe de sus socios, desde la OTAN a la Federación de Rusia. Sin el apoyo del exterior, de los miles de millones de ayudas económicas de la Unión Europea; sin los sistemas de armas de Alemania, Italia, Estados Unidos y muchos otros países, y sin la legitimación política que el fascismo turco recibe de sus aliados, este régimen habría caído ya hace mucho tiempo. En Turquía, Kurdistán, Siria, Irak, Libia, el Mediterráneo y otros lugares, vemos la misma imagen: el sistema fascista, que hoy no solo mantiene al pueblo kurdo y al pueblo de Turquía en cautiverio, sino que se ha convertido cada vez más en una amenaza para toda la región, solo puede mantenerse vivo con el apoyo mundial y, por lo tanto, debe combatirse internacionalmente.

Los partidarios de la guerra contra la revolución, los que se enriquecen con sus masacres y atrocidades y los que legitiman sus redadas están sentados en la retaguardia segura y se están beneficiando de los asesinatos. Es hora de llamar a los responsables por su nombre y hacerles responsables.

En todo el mundo por un futuro mejor: levantémonos contra el fascismo

No vamos a seguir viendo cómo tratan de sofocar nuestra esperanza, y pedimos una semana de resistencia internacional entre el 1 y el 8 de noviembre. Sabemos que la lucha contra el fascismo y por otro mundo solo se puede ganar mediante una lucha unida.

¡Expresemos juntxs nuestra solidaridad con el pueblo combatiente de Rojava y salgamos a las calles el 1 de noviembre, el Día Mundial de Kobanê!

Del 2 al 5 de noviembre, mostremos juntxs las luchas y metas que nos unen y nos mueven globalmente y que fortalecen la alianza común en nuestra diversidad.

Juntxs, del 6 al 8 de noviembre, perturbemos – bloqueemos – ocupemos de manera descentralizada los lugares de cooperación internacional y de apoyo al Estado turco.

¡Llamamos, por lo tanto, a una semana de solidaridad, una semana de fortalecimiento de la lucha antifascista a nivel mundial, una semana de desobediencia civil contra el dominio fascista, la explotación capitalista y la devastación imperialista de nuestros medios de vida!

¡Rise Up 4 Rojava! – ¡Alcémonos contra el fascismo!